martes, 17 de enero de 2012

"DÍOS DE LA MATANZA"

Hace ya unos días que mi buen amigo Jorge "El Soriano" me envío este tema de su nuevo grupo "Némesis" donde aporrea la batería con supina maestría. Un cañero "Díos de la Matanza". ¿Qué añadir? Se me ocurre todo un clásico de mis años mozos: Leña al Klero y al Madero.

http://cherpa.podbean.com/mf/web/s5zkvm/02DiosDeLaMatanza.mp3

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martes, 27 de diciembre de 2011

HASTA SIEMPRE, CESARIA

Este diciembre nos dejaba Cesaria Evora, una de las voces más bellas y emocionantes de este planeta en el que nos ha tocado vivir. Bella tristeza, emociones y sentimientos que nos evoca esta voz moldeada en las tabernas donde cantaba a cambio de un plato de comida o un vaso de aguardiente. Voz de la tierra que tuvimos la suerte de compartir, de sentir con toda nuestra alma. Decía Machado en aquellos conocidos versos que el día del último viaje lo encontraría ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar. Tú, Cesaria, como isleña, eras también hija de la mar, y como tal, seguro que te marchastes descalza, como te gustaba cantar.


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martes, 20 de diciembre de 2011

UNA VUELTA POR LOS “DOSMILES” MERIDIONALES DE SIERRA DE GÁDOR 3/DICIEMBRE/2011

Con el primer, aunque breve y leve, que todo hay que decirlo, latigazo de este invierno entrante decidimos acercarnos a la vecina Sierra de Gádor. Como, además, no disponíamos de mucho tiempo optamos por una de las rutas clásicas de las alturas de esta sierra, la de los “Dosmiles” meridionales que en estos días suele adquirir carácter, como nos gusta decir a los montañeros. Con una fría e inclemente lluvia salimos de Almería en dirección a Dalías. Por la autovía el agua cae con fuerza, y a nuestra derecha la sierra se mantiene oculta tras un denso manto nuboso. Una vez en Celín, continuamos en coche por la pista forestal de la sierra. Tomamos el primer desvío a Fuente Alta, y dando más de un bote por lo maltrecho del camino, nos detenemos a la altura del Pecho de las Hacillas Largas, justo en un cruce con otra pista que viene por nuestra derecha. Nos toca dejar el cálido interior del coche y equiparnos para la marcha. El altímetro marca 1.525 metros y el viento viene que corta, aunque afortunadamente ha dejado de llover.
El grupo en Fuente Alta
Ya con las mochilas a los hombros y bien pertrechados para el frío, comenzamos a caminar en dirección al refugio de Fuente Alta. Seguimos la pista, que aquí hace un peculiar desdoblamiento en forma de “D” para superar un corto repecho. Nosotros dejamos de lado el empinado atajo y seguimos la cerrada curva a derechas, que los tendones están necesitados de un poco de calentamiento. Hasta Fuente Alta el trazado del camino coincide prácticamente con el del Cordel de la Balsa del Sabinar. Poco a poco, a medida que ganamos altura, el paisaje se va tiñendo de blanco. A partir de Fuente Alta abandonamos el Cordel de la Balsa Sabinar, que continúa su recorrido a nuestra izquierda. Una breve parada para hidratarnos un poco y reajustar la ropa de abrigo y reanudamos la marcha por la pista en dirección al Morrón de San José.
Vilma vuela sobre los caminos helados de Sierra de Gádor
Caminamos envueltos en una densa niebla y azotados por un fuerte viento de los que curten la cara, duras condiciones que no parecen afectar lo más mínimo a Vilma, nuestra compañera canina, que con sus incansables carreras arriba y abajo nos está dejando claro lo bien que se lo está pasando. Nosotros, sufridos bípedos, bajo numerosas capas protectoras, cual cebollas errantes, también disfrutamos a nuestra manera de estos increíbles parajes que la ventisca transforma en páramos árticos.
Un pequeño descanso
Dejamos un cruce a nuestra derecha, por el que luego volveremos, y poco antes de alcanzar el collado de la Majada de San José, junto a un pozo de mina, abandonamos el camino por el que venimos y monte a través, entre piornos helados, superamos los últimos metros del Morrón de San José (2.055 metros). Desde allí avanzamos en dirección noreste hacia el Morro de los Rubios (2.086 metros) que no alcanzamos, ya que antes nos encontramos con un camino forestal que viene desde la vertiente norte y que nosotros seguimos en dirección este-sureste hasta la cumbre del Nuevo Mundo, que con sus 2.113 metros constituye la mayor cota del día.
Camino del Morrón de San José (2.055 m)
Recorriendo el parámo helado
Entre la niebla surgen las blanqueadas siluetas de los sufridos pinos, desafiantes ante la ventisca, y ya en la cumbre, fantasmagóricas, las grandes antenas que degradan la belleza de este entorno tan agreste. Llegamos hasta la Casa Forestal de Sierra de Gádor y la gran torre de Telefónica, donde tras una rápida foto, nos damos la vuelta y emprendemos el retorno.
En la cumbre de Nuevo Mundo (2.113 m)
Un poco más adelante, junto a la caseta de un viejo transformador, tomamos el sendero que sale a nuestra izquierda y que rápidamente nos lleva a un caminito que, faldeando por la vertiente sur del Morrón de San José, nos devuelve a la pista de Fuente Alta por el cruce que dejamos atrás durante nuestra subida. Ya sólo nos queda desandar el recorrido seguido unas horas antes, aunque ahora limpio de nieve y enseñándonos a modo de guiño entre los oscuros nubarrones un pequeño trozo del azul Mediterráneo.
Un bonito rincón en el camino
Y, a la vuelta, el mar aparece al fondo como un guiño entre las nubes
Nota: El recorrido aquí descrito coincide en su mayor parte con el sendero de Pequeño Recorrido PR A-144 “Los Dosmiles Meridionales de Sierra de Gádor”. Este sendero tiene su inicio en el Refugio de Fuente Alta y continúa por el recorrido de la pista que nosotros seguimos hasta las cercanías de la Majada de San José. Por esta zona, nosotros abandonamos el sendero para coronar el Morrón de San José. Si se quiere seguir por el PR no hay que abandonar la pista que, una vez superado el collado de la Majada de San José, rodea el Morrón de San José por su vertiente norte. Nosotros volvimos a tomar el sendero en las cercanías del Morro de los Rubios y ya no lo abandonamos hasta Fuente Alta.
El croquis del recorrido
Grupo de avezados montañistas: Davidillo, Dieguillo, Belén, Vilma y José Salazar

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lunes, 5 de diciembre de 2011

PARECE INCREIBLE: EL PARQUE DE CABO DE GATA AMENAZADO DE NUEVO POR EL LADRILLO

 Parece increíble. En plena crisis, que en nuestra provincia se ha visto tremendamente agravada por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, los feroces especuladores atacan de nuevo a una de las escasas joyas que quedan en la costa mediterránea española: El Parque Natural de Cabo de Gata-Nijar. Así, ni corto, ni perezoso, el Ayuntamiento de Nijar ha aprobado la reclasificación de casi 300 hectáreas en los límites del Parque, con el objeto de favorecer la construcción de casi 1500 viviendas, 2500 plazas hoteleras y un campo de golf de 27 hoyos. Parece olvidar que proyectos similares como El Toyo, también en las mismas puertas del Parque Natural, se están comiendo literalmente los mocos la mayor parte del año. Pero aún así, nos la intentarán dar con queso y nos venderán este faraónico proyecto como fundamental para la creación de empleo y riqueza en la zona. Por supuesto olvidarán los daños que provocará en el medio ambiente, como la destrucción del paisaje, la sobreexplotación de los recursos hídricos, la aún mayor masificación de las playas y que forman un largo etcétera, así como su devastador efecto sobre la economía real del Parque. Porque las pequeñas empresas turísticas apenas podrán competir con las grandes cadenas hoteleras, sin olvidar la pérdida del turismo de calidad que huirá despavorido ante la creación de este nuevo Algarrobico. Cercando el Parque Natural con mega urbanizaciones, destruyendo su paisaje y sus grandes recursos ecoturísticos estamos repitiendo fracasados modelos de turismo de masas. En resumen, a medio plazo nos daremos cuenta de que hemos matado a la gallina de los huevos de oro.
Paremos este proyecto. Echa una firmita en esta iniciativa promovida a través de la Plataforma Actuable:
http://actuable.es/peticiones/el-parque-natural-cabo-gata-amenazado-el-ladrillo


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miércoles, 23 de noviembre de 2011

CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO O COMO NO DEJARON A BONATTI DESPEDIRSE DE SU GRAN AMOR

"La montaña no es como los hombres.
La montaña es sincera". 
Walter Bonatti
Con la iglesia hemos topado. Cuantas veces hemos escuchado o repetido esta popular frase. Pero cuando uno lee noticias como la que sigue, no puede hacer otra cosa que sobrecogerse ante la maldad que rezuman. A mediados del pasado mes de septiembre nos llegaba la triste noticia de la muerte de Walter Bonatti, sin duda uno de los más grandes alpinistas de todos los tiempos. Hasta ahí, nada más que la normal sorpresa por no saber que andaba enfermo, y, como no, la tristeza que siempre acompaña a la desaparición de alguién al que tanto has admirado. Sin embargo, mi sorpresa es mayúscula cuando me encuentro con un artículo publicado por Sebastián Álvaro en Desnivel.com y que añado al final de estas palabras. En este artículo, Sebastián Álvaro nos relata la bella historia de amor entre Bonatti y Rossana Podestà, su pareja en los últimos treinta años, y las cruentas circunstancias de su muerte en una clínica privada católica. Con una crueldad díficil de entender para culaquier hombre bueno, los responsables de esta clínica no dejaron a Bonatti afrontar la muerte en compañía de su gran amor. En las propias palabras de Rossana  “al no estar esposados me han prohibido asistirlo en sus últimos momentos. Me he decidido a hablar porque no quiero que vuelva a ocurrirle a ningún otro. Walter ha muerto solo, llamándome inútilmente”. Ensañamiento inútil, porque la dignidad de los hombres libres está por encima de la mezquina "hipocresia de los hombres civilizados". Hasta siempre, Walter. Admiramos tanto tus grandes escaladas en solitario, como detestamos la manera en la que te han dejado morir.

En este enlace tenéis el artículo de Sebastián Álvaro:
http://desnivel.com/alpinismo/bonatti-y-rossana-un-amor-de-pelicula
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lunes, 14 de noviembre de 2011

CARLOS SORIA, GRAN ALPINISTA, MEJOR PERSONA (ALMERIA, 12/NOVIEMBRE/2011)


Este pasado sábado hemos tenido la suerte de disfrutar de la presencia de Carlos Soria. Vivencias en la alta montaña a partir de los 70, sinceridad, autenticidad por encima de tanto heróe o heroína de cartón piedra. Hacer siempre lo que a uno le guusta, sin complejos y sin vender la moto a nadie. Un gran ejemplo para los que ya vamos siendo "talluditos": Cuidándose un mínimo y, sobre todo, sin perder la pasión por la montaña, nos quedan muchos, muchos años de disfrute por esos cerros y riscos que tanto nos gustan. Y, como no, felicitar a los compañeros del Club Almeriense de Montañismo (CAM) por el excelente curro realizado para sacar adelante estas Jornadas de Divulgación del Montañismo a pecho descubierto, sin la ayuda de ninguna administración. Chapeau. Como me escribió una vez en una dedicatoria Ramón Portilla, otro grande en esto de subir montañas, que nunca falte una montaña en vuestros sueños.
Por último, dejo este artículo del "País" que parece casí sacado a posta para la ocasión.
http://www.elpais.com/articulo/deportes/cumbre/72/anos/elpepidep/20111114elpepidep_14/Tes
Texto adicional
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miércoles, 2 de noviembre de 2011

CALAR DE LA RAPA (2.242 M) POR EL RIO GOR (8/OCTUBRE/2011)

A veces olvidamos las montañas cercanas, incluso las menospreciamos por tratarse de escasos “dosmiles”. Y con ello lo que hacemos es dejar de lado soberbias rutas montañeras. Supongo que serán los tiempos que corren, en los que suele importar más sacarse “la foto” en una cumbre de renombre que disfrutar de la belleza de una ascensión a veces anónima. Como nos gusta nadar contracorriente, este sábado de principios de octubre decidimos acercarnos a Sierra de Baza para repetir, o más bien finalizar, una ruta en la que disfrutamos de lo lindo este pasado invierno: La ascensión al Calar de la Rapa (2.242 m) por el río Gor. Aunque esta vez con bastante mejor tiempo.
Omar llegando a la cumbre del Calar de la Rapa
Desde Charches tomamos una pista forestal en dirección a la pequeña pedanía de Las Juntas. Poco antes de esta población, cruzamos el río Gor y tomamos un camino a nuestra derecha que remonta el río y que acaba en unas explotaciones ganaderas (Cortijos de Malarte en la cartografía). En un anchurón en la entrada de una de estas fincas dejamos el coche. Toca colocarse las botas, echarse los “morrales” al hombro y comenzar la “pateada”. El altímetro marca 1.540 m.
Descendiendo por un terreno bastante inestable por las erosivas pezuñas de tanto pequeño rumiante, alcanzamos el río. El día, con un azul espléndido en el cielo, me trae a la memoria la jornada gris y fría que encontramos el pasado mes de marzo. La remontada del cauce del Gor, con apenas un hilo de agua como caudal, nos resulta mucho más sencilla que hace unos meses. Aún así, en numerosos tramos, más que un sendero lo que seguimos son las trazadas un tanto anárquicas de los rebaños. Las choperas, teñidas levemente de amarillo, y un agradable frescor matutino nos recuerdan que estamos ya, aunque no lo parezca, en un incipiente otoño.
Las choperas levemente teñidas de amarillo anuncian la entrada del otoño en el río Gor

En apenas una hora de animada caminata alcanzamos las ruinas del Molino de los Pulidos en la confluencia de dos barrancos (el Barranco de San Sebastián y un segundo cuyo nombre no aparece reflejado en la cartografía) con el río Gor. Por un camino casi perdido entre ambas barranqueras dejamos atrás las ruinas y el cauce del Gor, ganando altura por su vertiente orográfica izquierda hasta alcanzar una pista forestal, justo junto a un puente que cruza el torrente tributario del Gor de nombre desconocido.
Dejando atrás el cauce del Gor. Al fondo asoma el Calar de las Torcas
Cruzamos este camino y tomamos una inclinada pista forestal a nuestra derecha, conectando con el camino forestal que va hacia el Puerto de los Tejos. Enseguida abandonamos este camino y, ascendiendo por un denso pinar, nos encaminamos hacia las escarpadas laderas norte del Calar de San Sebastián. Unos solitarios arces (Acer granatensis) marcan la línea fronteriza entre el bosque de repoblación y el reino de la roca.
Una pista forestal entre pinos nos encamina a las laderas norte del Calar de la San Sebastián
Nos espera una empinada e inestable pedrera por la que penosamente, pero con rapidez, alcanzamos el cordal cimero del Calar de San Sebastián desde donde disfrutamos de los gigantes de Sierra Nevada en la lejanía. Hoy el tiempo es inmejorable, lejos de la fuerte ventisca que nos castigó en nuestra anterior visita, y los viejos pinos bandera y las sabinas rastreras (Juniperus sabina L.) que tapizan el suelo parecen agradecerlo con un guiño cómplice a los últimos calores de este largo verano antes de la llegada del invierno con su glacial abrazo.
Avanzamos por una pedrera camino de la cuerda cimera del Calar de San Sebastián
Cerca del cordal nos extasiamos con los "gigantes" de Sierra Nevada asomando en el horizonte
Pinos "bandera" (Pinus nigra) y sabinas rastreras (Juniperus sabina), los dueños de estas cumbres
Ahora el terreno es cómodo y avanzamos con rapidez hacia la cumbre de este “dosmil”. Muy al norte asoma una vieja conocida, La Sagra, con su perfil inconfundible, mientras que al este la vista se pierde en Los Filabres, con las cúpulas del Calar Alto y la Tetica de Bacares asomando en la lejanía. Aprovechamos para hacer una corta parada en esta cumbre de 2.164 m. y reponer fuerzas con el “papeo” que venimos arrastrando a nuestras espaldas.
Panorámica de Los Filabres desde el Calar de San Sebastián
Y al otro lado los magníficos pinares oromediterráneos (¡¡¡Qué palabro!!!) de Sierra de Baza
Después de esta corta parada continuamos por la cuerda en dirección Sur. Perdemos algo de altura para alcanzar un collado (2.108 m.) que nos separa de una cumbre intermedia (sin nombre en la cartografía; 2.225 m.) entre el Calar de la Rapa (2.239 m.), nuestro objetivo, a nuestra derecha (Oeste), y la Rapa (2.228 m.), a nuestra izquierda o Sureste, inconfundible por el vértice geodésico que la corona. Desde este collado ascendemos a esta cumbre o antecima anónima y continuamos comodamente sin dejar la línea de cumbres, por un terreno descarnado, apenas cubierto por algunas sabinas rastreras y piornos, con una uniformidad unicamente rota por pequeñas dolinas, hasta el Calar de la Rapa, una inmensa superficie amesetada y cuyo punto de máxima altura está marcado por un modesto hito de piedras. Estamos en la segunda altura de esta sierra, una increíble atalaya desde la que nos sentimos como en una isla rodeados por un mar de tierra, cuyas olas se hubieran petrificado en forma de escarpadas laderas y cerrados valles.
Omar el la cumbre intermedia entre La Rapa (al fondo en la foto) y el Calar de la Rapa, nuestro objetivo
Los "artistillas" en la cumbre del Calar de la Rapa (2.242 m), segunda altura de Sierra de Baza
Para la bajada elegimos una línea directa que por su vertiente Oeste nos sitúa en la conocida pista forestal del Puerto de los Tejos a la altura del Cortijo de Los Payos. Dejamos la pista principal y por un estropeado camino sobrepasamos Los Payos (caserón y corral de ganado). Se trata de una vía de servicio, probablemente de algún antiguo trabajo forestal, que bordea la ladera Oeste del Cerro de los Frailes donde mismo termina. Dado que el camino no tiene continuidad, no queda otra que lanzarse ladera abajo hacia el Barranco de los Murciélagos, en dirección a un pequeño dique de contención que vemos en su cauce. El terreno es empinado e inestable, pero nos permite un rápido descenso hasta el lecho del barranco. Desde la presa una senda nos conecta con el río Gor y solamente nos queda desandar un corto trecho hasta los Cortijos de Malarte, donde dejamos esta mañana el coche.
Iniciando el descenso con el Calar de las Torcas y el Picón de Gor como telón de fondo
El relajante verdor con que nos saluda de nuevo el río Gor en las cercanías de los Cortijo de Malarte
Ahora, cuando estoy terminando de escribir estas letras, me vienen a la cabeza unas palabras que me comentó hace un tiempo el amigo Kiko, gran conocedor, por cierto de estas sierras. Citando a algún sabio me dijo que “el camino de la montaña, como el de la vida, no se recorre con las piernas, sino con el corazón”. Y así es, porque mientras quede pasión, sabremos disfrutar del placer de vagar por los montes, sean grandes alturas o pequeños cerrillos casi desconocidos.
Croquis del recorrido que seguimos
Grupo de avezados montañistas: José Omar “El Niño” y José Salazar

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