A principios del pasado mes de octubre, me dirigí en compañia de los amigos Emilio Ibañez "Toscajara" y Paco "Amalica" hacia el Tajo de los Presos (Aguadulce) con la intención de equipar la vía "Buba". Esta es una vía que abrimos hace un par de años Emilio Ibañez y yo (Apertura de la "Buba") y que decidimos en ese momento dejar, salvo las tres reuniones, sin equipar. Una vez pasados dos años desde su apertura y viendo la escasez de cordadas que se acercaban a la misma, hemos optado por su equipamiento completo para así facilitar su escalada. En cualquier caso, y a pesar de las nuevas "chapas" que adornan su recorrido, creo que la vía, para aquellos que nos gusta escalar en montaña, continúa conservando cierto sabor "clásico".
Para más "info" sobre esta y otras zonas de escalada de la provincia de Almería, ya sabéis, pinchar en la página de "Toscajara": Toskajara. Croquis de Escalada
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miércoles, 26 de febrero de 2014
jueves, 16 de enero de 2014
ESCALANDO EN EL TAJO DE LA CHORRERAS NEGRAS (NE PICÓN DE JERES)
12/Octubre/2013
| El Río Alhorí |
| Gelu en la reunión del 1er Largo: "El Musgo del Alpinista" |
| Antonio 4x4 en plena escalada del "Musgo del Alpinista" |
| Comenzando la parte clave del largo |
| Antonio superando el resalte musgoso |
| Gelu repasando el largo que acabamos de escalar. Al fondo se aprecia el Refugio de Postero Alto |
| Gelu en la 2a Reunión |
| Antonio iniciando el 2 º Largo |
| Casi al final del 2º Largo, con la chimenea del 3er Largo asomando al fondo |
| Antonio montando reunión junto a la chimenea |
| Antonio probando el diedro a la derecha de la chimenea |
| El "Diablo" Gelín |
| Gelu iniciando el 3er Largo |
| Superando la chimenea con elegancia |
| Fotografiando al compañero Antonio desde el interior de la chimenea |
| Antonio saliendo de la chimenea |
| Maniobras para recuperar el "friend" |
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Escalada,
Sierra Nevada
miércoles, 10 de julio de 2013
DE TODAS LAS HISTORIAS DE LA HISTORIA
Dada la triste situación que venimos viviendo, o más bien habría que decir
sufriendo, en este país en los últimos años, dados los últimos y
bochornosos acontecimientos, dado el mal gobierno que nos vemos
obligados, y es casi un mal endémico, a cargar sobre nuestras doloridas
espaldas, recordar este poema de Jaime Gil de Biedma se me hace casi una
obligación.
De todas las historias de la Historia
Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?
De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.
Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.
A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.
Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.
Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.
Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.
Jaime Gil de Biedma
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De todas las historias de la Historia
Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?
De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.
Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.
A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.
Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.
Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.
Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.
Jaime Gil de Biedma
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miércoles, 24 de abril de 2013
INVERNAL AL ALTO DEL CASTILLEJO (1.977 M) SIERRA DE GÁDOR (13/FEBRERO/2010)
De nuevo, y ya van unas cuantas, una borrasca se viene a pasar el fin de semana por estas latitudes. En esta ocasión, además coincide con el campamento invernal del Club y con que mi hermano baja de Madrid con la intención de compartir un rato de monte. A medida que el viernes avanza la cosa va pintando cada vez más fea: no para de llover y el frío en la ciudad parece anunciar nieve abundante en las alturas. Pronto mi hermano me comunica que se queda en Granada, ya que la carretera está cerrada por la nieve tanto por Iznalloz, como por el Puerto de la Mora. Aún quedan los compañeros del Club que en la sede, entre cerveza y vinillo para entrar en calor, se debaten entre mantener la convocatoria del campamento o suspender. Finalmente sobre las once de la noche recibo un mensajillo indicándome la decisión final: dejarlo para mejor ocasión. Aunque no dudo de su buen juicio (el día pinta bastos), tengo ya los bártulos listos y ya he quedado con el amigo José Omar, por lo que decido probar suerte mañana, aunque solamente sea por ver el panorama.
Amanece cubierto, aunque la lluvia parece que nos da una breve tregua. Ahora la cuestión es hacia dónde tirar. Dadas las condiciones reinantes, me decido por Sierra de Gádor, un buen comodín para estas ocasiones. La zona de Dalías siempre suele dar buen juego cuando Sierra Nevada está muy cargada de nieve. Además, está más cerca y si tampoco se puede hacer nada por allí, por lo menos el viaje es más corto. Pronto nos percatamos que la lluvia no tiene intención de abandonarnos y nada más entrar en la autovía nos acompaña una persistente llovizna que se va transformando en aguacero a medida que nos desplazamos hacia el oeste. Además, la temperatura que marca el termómetro del coche, 3ºC, es bastante baja para estos lares. Aún así, la nieve no asoma muy baja por la sur de Sierra de Gádor.
Tras una parada en la Venta el Pampanico para echar un cafetito, iniciamos la subida por la pista del Arroyo de Celín. Nuestra intención es subir el coche hasta el Cortijo Clavero o hasta donde buenamente podamos. Hasta Clavero (1.200 m) no encontramos ningún problema, apenas restos de una rala nevada y la pista en perfecto estado. El coche lo dejamos antes de lo que parece ser la entrada a la propiedad. Afortunadamente el cahaparrón ha dejado paso a un fugaz, pero persistente calabobos. Nos equipamos con todo lo que llevamos para la lluvia con la vana esperanza de no mojarnos o al menos no demasiado, e iniciamos ruta por el trazado del PR A-113. Aún no tengo claro qué recorrido hacer, aunque empiezo a rumiar la posibilidad de intentar el Alto del Castillejo, una ascensión que siempre me ha resultado muy satisfactoria. Así que dejamos a nuestra derecha el sendero que sale en dirección al Reventón y continuamos la marcha camino del Cortijo Chiclana. Desde las ruinas de este cortijo hasta la fuente y balsa que hay tras vadear el Barranco del Coto, la traza del sendero está algo perdida, aunque es un corto trecho y no resulta difícil de retomar de nuevo si nos orientamos con los visibles zizagueos de la senda que se pueden distinguir enfrente nuestra (la conocida “Eme”). Hacia allí nos dirigimos con paso alegre, no sin antes echar un buchito de agua de la mencionada fuente. Al llegar al cruce con la senda de Castala (aproximadamente 1.350 m), comienza a caer aguanieve y el paisaje empieza a aparecer por primera vez cubierto de blanco. Continuamos nuestro camino por el PR A-113, ahora en dirección a Fuente de la Mosca. El ambiente, aunque no está todo lo nevado que esperábamos, es magnífico y nos anima a seguir a pesar de la humedad que empezamos a notar bajo los chaquetones. Y no parece que vaya a escampar.
Seguimos por el sendero, dejando atrás el vivac de Cortijo Robles y el cruce de la variante a la Covacha, hasta donde se inicia el cambio de vertiente y el descenso a la Fuente de la Mosca, sobre los 1.430 m. de altitud. Toca tomar una decisión, intentar o no hacer cumbre. Como el tiempo, aunque malo, se mantiene, no hace demasiado frío y el terreno es conocido, finalmente decidimos intentarlo. Aquí toca abandonar la comodidad de la senda e iniciar la ascensión de la cuerda sureste del Castillejo. El terreno se empina y al estar cubierto por nieve muy húmeda hace frecuentes nuestros resbalones. Pronto alcanzamos el sobresaliente encinar que cubre toda la vertiente sur del Pecho Cuchillo desde aproximadamente los 1.350-1.450 m.
Seguimos a buen paso, pues la intención es no entretenerse demasiado por si el “marrón” dice de ir a peor. A medida que ganamos altura, el terreno va ganando ambiente y la nieve espesor. No nos arrepentimos de haber salido desde Clavero con bota “gorda” aunque hayamos perdido comodidad en los senderos. Pronto nos encontramos con el pequeño resalte que se trepa por un estrecho canalón o chimenea. Nos sacudimos bien la nieve, y extremando las precauciones para evitar resbalones, solucionamos esta fácil trepada.
La bajada por el otro lado presenta un espectacular aspecto, toda cubierta de nieve. Aquí también nos lo tomamos con calma para no meter la pata donde no debamos. Otra corta y húmeda trepada más y ya solamente nos quedan las últimas pendientes hasta la cumbre. Cada vez más nieve y más inclinación, por lo que los resbalones son más frecuentes.
Cuando pienso en la bajada, me río imaginando que algún que otro culazo será inevitable. Bajo una intensa nevada llegamos empapados al hito de piedras que marca la cima del Alto del Castillejo (1.977 m). No debemos perder tiempo, así que un par de fotos, barrita energética, trago de agua (como si hiciera falta...) y, echando leches, para abajo.
La bajada la hacemos siguiendo nuestros pasos. La nevada arrecia y los grandes copos se acumulan en las ramas de los árboles y arbustos que ya lucen una vistosa peluca blanca, ofreciendo imágenes tan bellas como la de un solitario arce blanqueado por la ventisca que emerge ante nuestros ojos entre la neblina.
Rapidamente, y sin más percances que algún que otro inoportuno patinazo, nos plantamos de nuevo en el sendero. Ahora ya no nieva, aunque el aguanieve continúa empapándonos hasta el túetano. Para no repetir la ruta de subida, y como el PR A-113 es circular, nos marchamos en dirección a Fuente de la Mosca, donde nos sorprende el caudal de agua que circula por el Barranco del Coto. Desde aquí, la senda sortea un pequeño repecho hasta tomar la variante de las Minas del Peñoncillo por donde tiramos a buen ritmo en dirección a Cortijo Clavero. Las generosas lluvias de los últimos meses se hacen notar y encontramos mucha, mucha agua brotando por los pequeños e improvisados nacimientos. Pronto estamos en el cruce del “Reventón” y en la bajada a Clavero. Una vez en el coche, lo primero es quitarnos las húmedas y embarradas ropas y ponernos algo seco para intentar no perder temperatura. Ya conduciendo, nos metemos entre pecho y espalda los bocatas que tanto nos hemos ganado y que los “meteoros” no quisieron dejarnos comernos en su momento. Sin duda, el Castillejo nos ha ofrecido otro día soberbio de montaña. Por eso, esta es quizás la mejor ascensión de Sierra de Gádor.
Aventureros intrépitos: José Omar y José Salazar
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| Asomando al Barranco de las Fuentes |
Tras una parada en la Venta el Pampanico para echar un cafetito, iniciamos la subida por la pista del Arroyo de Celín. Nuestra intención es subir el coche hasta el Cortijo Clavero o hasta donde buenamente podamos. Hasta Clavero (1.200 m) no encontramos ningún problema, apenas restos de una rala nevada y la pista en perfecto estado. El coche lo dejamos antes de lo que parece ser la entrada a la propiedad. Afortunadamente el cahaparrón ha dejado paso a un fugaz, pero persistente calabobos. Nos equipamos con todo lo que llevamos para la lluvia con la vana esperanza de no mojarnos o al menos no demasiado, e iniciamos ruta por el trazado del PR A-113. Aún no tengo claro qué recorrido hacer, aunque empiezo a rumiar la posibilidad de intentar el Alto del Castillejo, una ascensión que siempre me ha resultado muy satisfactoria. Así que dejamos a nuestra derecha el sendero que sale en dirección al Reventón y continuamos la marcha camino del Cortijo Chiclana. Desde las ruinas de este cortijo hasta la fuente y balsa que hay tras vadear el Barranco del Coto, la traza del sendero está algo perdida, aunque es un corto trecho y no resulta difícil de retomar de nuevo si nos orientamos con los visibles zizagueos de la senda que se pueden distinguir enfrente nuestra (la conocida “Eme”). Hacia allí nos dirigimos con paso alegre, no sin antes echar un buchito de agua de la mencionada fuente. Al llegar al cruce con la senda de Castala (aproximadamente 1.350 m), comienza a caer aguanieve y el paisaje empieza a aparecer por primera vez cubierto de blanco. Continuamos nuestro camino por el PR A-113, ahora en dirección a Fuente de la Mosca. El ambiente, aunque no está todo lo nevado que esperábamos, es magnífico y nos anima a seguir a pesar de la humedad que empezamos a notar bajo los chaquetones. Y no parece que vaya a escampar.
Seguimos por el sendero, dejando atrás el vivac de Cortijo Robles y el cruce de la variante a la Covacha, hasta donde se inicia el cambio de vertiente y el descenso a la Fuente de la Mosca, sobre los 1.430 m. de altitud. Toca tomar una decisión, intentar o no hacer cumbre. Como el tiempo, aunque malo, se mantiene, no hace demasiado frío y el terreno es conocido, finalmente decidimos intentarlo. Aquí toca abandonar la comodidad de la senda e iniciar la ascensión de la cuerda sureste del Castillejo. El terreno se empina y al estar cubierto por nieve muy húmeda hace frecuentes nuestros resbalones. Pronto alcanzamos el sobresaliente encinar que cubre toda la vertiente sur del Pecho Cuchillo desde aproximadamente los 1.350-1.450 m.
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| En la cuerda SE del Castillejo. Empieza lo bueno |
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| La "trepadita" |
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| La última rampa |
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| La cumbre |
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| El solitario arce |
Aventureros intrépitos: José Omar y José Salazar
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Montañismo Invernal,
Recordando el Ayer,
Sierra de Gádor
miércoles, 3 de abril de 2013
UNA CLÁSICA DE GÁDOR: EL ALTO DEL CASTILLEJO (1.975 M) DESDE CORTIJO CLAVERO (CORDAL SE)
Esta vez conseguí “liar” Paco Lajara, buen amigo y valiente montañero, para esta incursión al monte en medio de la explosividad ciclogénica.
| Desde la pista el Cordal SE de Pecho Cuchillo aparece cubierto por un espeso manto nuboso |
La forma más rápida para acceder al inicio de esta ruta es mediante la pista forestal que parte a la derecha del aparcamiento del Área Recreativa de Celín, a no ser, claro está, que se decida por comenzarla desde esta Área Recreativa asumiendo los 600 metros de desnivel adicionales de “Los Borondos”. Elección ésta para recios montañeros que gusten de subir a las cumbres desde su mismo piedemonte. Nosotros, con el brío algo atemperado por el frío reinante, optamos por la primera alternativa y tras conducir unos 10 kilómetros dejamos el coche en el camino principal junto al cartel indicador del tercero de los desvíos al Cortijo Clavero (1.240 metros de altitud aproximadamente). Por cierto, encontramos el firme de la pista forestal en muy buen estado, perfecto para la circulación de turismos.
La Ruta:
Al bajar del coche nos sorprenden gratamente las condiciones meteorológicas que encontramos, mucho mejores de lo que esperábamos a pesar del viento y el evidente frío. De todos modos no hay que confiarse, así que nos equipamos convenientemente antes de tomar rumbo a Cortijo Clavero (1.190 metros de altitud). De hecho, nuestro objetivo se oculta detrás de un espeso manto nuboso. Tras una corta bajada por un pinar, dejamos a nuestra derecha un aljibe y continuamos por el camino más marcado (izquierda) para, tras obviar un primer desvío que parte a nuestra izquierda (vuelve a la pista principal), seguir en suave llaneo (NW) hasta Clavero. Antes de llegar al cortijo propiamente dicho, dejamos un segundo desvío a la izquierda que es el que viene desde el A.R. de Celín por “Los Borondos” y un sendero que sale a nuestra derecha (hay un cartel indicador) y que va a las Minas del Peñoncillo y Fuente Alta. En total poco más de un kilómetro con desnivel negativo. Estamos ya en el trazado del PR-A 113 (“Sendero de Dalías-Sierra de Gádor”), un sendero balizado.
Continuamos el camino que llevamos, ahora PR-A 113, sorteando Clavero a nuestra izquierda y tomando una bajada entre pinos (Norte) hasta un campo de almendros que nos regala la explosiva blancura de su floración. El camino atraviesa el almendral por en medio, mientras que el sendero va por su lindero superior, aunque ambos se unen poco antes del Barranco de Fuente Alta.
| La explosiva floración de los almendros antes del Cortijo Chiclana |
Nosotros seguimos la traza del sendero que hacia el Oeste inicia subida a través de los evidentes zigzagueos de “La Eme”. Dejamos atrás un primer desvío a la izquierda que se adentra en la vertiente derecha del Barranco de las Fuentes (erróneamente Fuente Alta en la cartografía) y un segundo, esta vez a la derecha, que se dirige hacia el Barranco del Coto, continuando a buen ritmo nuestra subida. La temperatura y el ánimo ayudan. El recorrido se adentra en un agradable bosque de pinos sobre el que se vislumbran unos interesantes paredones dolomíticos, mientras que bajo nuestros pies se dibuja el profundo cañón del Barranco de las Fuentes que cae bruscamente hacia Celín desde la altas cumbres. La diosa fortuna empieza a sonreírnos y poco a poco el sol empieza a ganarle la batalla a las pesadas nubes que hasta hace un instante cubrían el cielo.
| El profundo Barranco de las Fuentes con Dalías y sus invernaderos al fondo |
El trazado del sendero nos lleva, siempre ascendente, hacia el cordal Sureste del Pecho Cuchillo. Andamos junto a bellos ejemplares de encinas, ahora bajo un incipiente cielo azul, aunque jirones de niebla aún permanecen adheridos en las profundidades del Barranco del Coto.
| El sendero va alcanzando el cordal SE del Pecho Cuchillo entre ejemplares aislados de encinas |
| Ganando poco a poco altura y vistas sobre el Mediterráneo y el mar de plástico de El Ejido |
| Los invernaderos de la Vega de Dalías aparecen y desaparecen tras las nubes arrastradas velozmente por el viento |
| Una pequeña chimenea |
| O una plaquita inclinada sobre los aceres y con los "morrones" nevados al fondo |
| Los "morrones" cubiertos de nieve bajo espesos nubarrones |
| Elegante arista cerca ya de la cumbre |
| Superando la portilla anterior a cumbre |
| Un modesto hito de piedras señala la cumbre de El Castillejo (1.975 m). Al fondo luce brillante el Mediterráneo y el plástico de los invernaderos. |
| Foto de cumbre |
| De vuelta a la portilla donde se inicia la inclinada pedrera del descenso |
| En plena pedrera |
| En el encinar, al fondo los escarpes rocosos de la sur del Pecho Cuchillo. Un poco a la derecha se distingue la portilla del descenso |
Excelente ruta montañera, en la que comparto plenamente la opinión de Juan Carlos García Gallego, sin duda la mejor ascensión que ofrece la Sierra de Gádor. Con un desnivel acumulado superior a los 900 metros requiere buena forma física y, sobre todo, saber moverse con soltura por la montaña, aunque el magnífico entorno serrano que nos rodea de inicio a fin nos compensará sobradamente el esfuerzo realizado. La bajada por la pedrera no es aconsejable por la gran pendiente y la inestabilidad del terreno. Es mejor desandar la cuerda SE hasta encontrarnos con el sendero PR-A 113 y, bien desandar el camino hecho en la subida, o bajar hacia Fuente de la Mosca en el Barranco del Coto para, tras ascender por su vertiente izquierda siguiendo el sendero hacia Fuente Alta, desviarnos en un primer cruce a la derecha en dirección a las Minas del Peñoncillo (Barranco de Fuente Alta) por donde volveremos al Cortijo Clavero. Si se dispone del tiempo y las ganas suficientes, esta ascensión se puede iniciar desde el mismo piedemonte de Sierra de Gádor tomando PR-A 113 en el Área Recreativa de Celín. Esta opción requerirá un desnivel adicional de 600 metros recorriendo los “Borondos”. Ojo con las rodillas a la vuelta.
Por último indicar que nosotros, sin distracciones y a un ritmo vivo, empleamos 3 horas en la subida y otras 2 horas en la bajada.
Aquí os dejo un enlace a Wikiloc con esta ruta:
Alto del Castillejo (1.978 m) desde las cercanías de Cortijo Clavero
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jueves, 20 de diciembre de 2012
HAY OTROS ANNAPURNA EN LA VIDA DE LOS HOMBRES
Hace muy pocos días que moría Maurice Herzog, uno de los grandes del alpinismo de todos los tiempos después de su mítica escalada en compañía de Lachenal, otro de los imprescindibles, al primero de los ochomiles, el Annapurna, el año 1950. Todo un reto que quedo reflejado en su gran libro "Annapurna: Primer Ochomil. Expedición Francesa al Himalaya" que publicó en España la desaparecida Editorial Juventud. Han pasado muchos años desde que leí, o más bien debería decir que devoré, este gran libro de aventuras que tenía mi padre en su biblioteca de temas de montaña. Muchos han sido los libros de montaña que he leído después, la mayoria de ellos de hondo contenido y gran calidad literaria, pero lo que el libro de Herzog me dejo grabado, la emoción que me transmitieron sus páginas, no lo he vuelto a encontrar. No puedo decir que sea montañero por Maurice Herzog, pero si que soy el montañero que soy en gran parte gracias a lo que me hicieron vibrar sus palabras.
Maurice termina su libro con estas palabras tan llenas de significado y vitalismo en un hombre obligado a abandonar su pasión, el alpinismo extremo, pero siempre dispuesto a asumir nuevos retos. Quizás, en estos tiempos tan duros que nos han tocado vivir, sea un buen momento para releerlas y reflexiionar sobre su sentido.
"El Annapurna, para todos nosotros, es un ideal realizado; en nuestra juventud no nos absorbían los relatos imaginarios ni los sangrientos combates que las guerras modernas ofrecen a la imaginación de los niños. La montaña fue para nosotros un campo de batalla natural en el que, jugando en las fronteras de la vida y de la muerte, buscábamos la libertad que oscuramente anhelábamos y que necesitábamos tanto como el pan.
El Annapurna, hacia el que hubiéramos ido todos con las manos vacias, es un tesoro sobre el cual viviremos... Con esta realización, una página se dobla... Una nueva vida empieza.
Hay otros Annapurna en la vida de los hombres".
¡¡¡Hasta siempre, Maurice!!!
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| Maurice Herzog a su vuelta del Annapurna con graves congelaciones en las manos |
"El Annapurna, para todos nosotros, es un ideal realizado; en nuestra juventud no nos absorbían los relatos imaginarios ni los sangrientos combates que las guerras modernas ofrecen a la imaginación de los niños. La montaña fue para nosotros un campo de batalla natural en el que, jugando en las fronteras de la vida y de la muerte, buscábamos la libertad que oscuramente anhelábamos y que necesitábamos tanto como el pan.
El Annapurna, hacia el que hubiéramos ido todos con las manos vacias, es un tesoro sobre el cual viviremos... Con esta realización, una página se dobla... Una nueva vida empieza.
Hay otros Annapurna en la vida de los hombres".
¡¡¡Hasta siempre, Maurice!!!
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jueves, 29 de noviembre de 2012
LA TRAVESIA DE LOS “DOSMILES” DEL RIO GOR: UN “PATEO” CON SABOR CLÁSICO (27, 28/OCTUBRE/2012)
“Todo lo que pido es el cielo sobre mi cabeza y el camino bajo mis pies”
Robert Louis Stevenson
Introducción:| Victor en el Calar de San Sebastián envuelto en la niebla |
La crónica:
Hay recorridos que sin duda conservan el sabor del montañismo clásico, cuando el coche de un compañero, atestado de gente y macutos, un autobús o, incluso, un tren de esos que ya casi han desparecido, nos acercaban a un pequeño pueblo desde el que nos separaba una ardua “pinrelada” de las ansiadas cumbres que veníamos buscando. Siempre resulta agradable recordar estos viejos tiempos, acostumbrados como estamos hoy en día a subir el coche hasta casi el cielo. Esta vez, los cuatro integrantes de esta pequeña aventura nos apretamos en el coche de Víctor y en una mañana desapacible de otoño que, por cierto, nada bueno auguraba en término meteorológicos, salimos hacia la pequeña pedanía de Las Juntas (1.490 m), punto de partida de la travesía.
| El Valle del Río Gor bajo el espeso manto de nubes |
| Primeros pasos escuchando las historias de "El Gillo" |
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| Caminando junto al Río Gor |
| Un momento para disfrutar del camino ya andado |
| Los "Frailes" aparecen al fondo envueltos entre jirones de niebla |
| Llegando al Molino de los Pulidos atravesamos un interesante bosquete de álamos negros |
| Superando la pedrera envueltos en una densa niebla |
Muy cerca de la amplia meseta en la que culmina este calar volvemos a desviarnos a la derecha por la cabecera de un amplio barranco. Sin darnos cuenta estamos circunvalando el Calar de la Rapa y para hacer realidad la advertencia que nos hizo nuestro amigo “El Gillo”, iniciamos el descenso por la vertiente opuesta a la que debíamos seguir. Como guía estoy quedando bastante mal. Estamos perdidos. No hay otra que echar mano al plano y el GPS del amigo Kiko. Es lo bueno de tener compañeros precavidos. Con frío, pero afortunadamente sin lluvia, logramos marcar las coordenadas UTM del Calar de San Sebastián en el GPS y dejar que sean ahora los satélites los que nos guíen y sitúen de nuevo en la ruta. Resulta curioso las pocas referencias geográficas que ofrecen estas altiplanicies pedregosas que son los calares, salvo quizás solitarios pinos “bandera” con sus caprichosas formas modeladas por el viento y las ventiscas, resultando fácil despistarse en condiciones de baja visibilidad.
| Buscándonos en el plano... |
| Viejo tronco de un "Pino Bandera" partido por un rayo enmedio de la nada... |
| Bajando hacia el Puerto de los Tejos nos sorprenden estos arces con su vestimenta otoñal |
| Las rampas de la Loma del Gato se "pegan" a las piernas después de unos buenos tientos a la bota en el Puerto de los Tejos |
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| Viejos pozos mineros en el Calar de Casa Heredia |
Empezamos a descender por la cuerda hacia el Oeste hasta encontrar una vieja vía de servicio de las Minas de la Cruz que nos deja en el Puerto de las Palomas (2.037 m). Tras una breve parada para reponer agua, seguimos por la pista forestal hacia los Prados del Rey. La niebla, el verdor de los prados, los majestuosos pinos albares nos transportan mentalmente a las “High Lands” escocesas. Pensamos hacer noche protegidos en el porche de la Caseta del Pozo de la Nieve, pero para nuestra sorpresa la encontramos abierta. Es una buena noticia, ya que aunque no pega mucho la “rasca”, la humedad cala los huesos. Desafortunadamente, el refugio ya sufre las consecuencias de estar abierto y ser accesible con coche, como las típicas pintadas, suciedad y destrozos varios que no voy a enumerar. Aun así encontramos en el piso superior una habitación y varios colchones en bastante buen estado que nos permiten dormir como lirones, a pesar de que mientras voy cayendo en las garras de Morfeo, los múltiples ruidos y crujidos provocados por el viento y la lluvia, me lleven en algún momento a pensar que alguno de los fantasmas de Elorrieta se haya trasladado a estos parajes en busca de un clima más benigno.
| Desde el Calar de Casa Heredia la Hoya de Baza aparece extrañamente iluminada en la lejanía |
| Entrando a los Prados del Rey bajo unos majestuosos pinos "melguizos" |
| Los Prados del Rey envueltos en la niebla parecen una copia de los "High Lands" escoceses |
| Amanece una fresca y despejada mañana. Al fondo, el viejo Pozo de la Nieve que da nombre al lugar y, en la llanura, el Jabalcón |
| Desayuno en nuestra "suite royal" |
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| La Caseta del Pozo de la Nieve donde nos hemos refugiado esta pasada noche. Es una pena que el vandalismo esté haciendo ya mella en este confortable refugio. |
| Nos despedimos de los Prados del Rey y sus grandes pinos albares |
| En la cumbre del Calar de los Tejoletos mirando hacia las blancas cumbres de Sierra Nevada. El Picón de Gor asoma a nuestra derecha (Foto: Kiko) |
| Un solitario "Pino Bandera" (Foto: Kiko) |
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| Vertiginosos tajos desde los que asomarse al Río Gor en el Calar de las Torcas (Foto: Kiko) |
| Duras rampas nos separan de Las Juntas desde donde empezamos ayer esta travesía por los calares del Gor |
La ruta:
Esta no es una ruta extrema. Nada más alejado de la realidad. Sin embargo si se debe considerar una travesía exigente que recorre en su mayor parte un territorio áspero como es el de los calares y que aunque no afronte grandes desniveles de una sola tacada, sí que va acumulándolos en un continúo sube y baja en lo podría definirse con el expresivo apelativo de terreno “rompepiernas”.
La primera jornada es la más dura, aunque también la que recorre paisajes más variados. Así, comienza remontando la cabecera del río Gor con su vegetación de ribera para encaramarse al Calar de la Rapa (2.239 m), la mayor altitud de la travesía. Es en esta parte del recorrido, como resulta lógico, donde se acumula el mayor desnivel del día (749 metros). Entramos en el reino de los calares, cumbres redondeadas, casi altiplanicies en casos como el de la Rapa, de terreno pedregoso densamente tapizado de sabina rastrera (Juniperus sabina) y donde prácticamente las únicas referencias geográficas son los “pinos bandera”. Ojo, por tanto, a la niebla y la baja visibilidad. El recorrido continúa por la cuerda, primero en dirección este y después norte hacia el Calar de San Sebastián (2.165 m). Dura bajada al Puerto de los Tejos (1.873 m), donde se puede conseguir agua (ojo, si este punto de agua estuviera seco, hay que descender por la pista en dirección sureste hasta el Cortijo de las Cuevas del Herrero)y se vuelve a remontar la cuerda en dirección norte hacia el Calar de Casa Heredia (2.166 m). Desde allí tomamos la cuerda en sentido noroeste hasta el Puerto de las Palomas (2.037 m). Siguiendo ahora la pista forestal en dirección norte encontramos un tornajo para el ganado donde podemos recargar de nuevo las cantimploras. Estamos en los Prados del Rey, unos prados de alta montaña rodeados del bosque relicto eurosiberiano de pino silvestre o albar (Pinus sylvestris subesp. Nevadensis) más al sur de Europa. Continuando por esta pista y desviándonos a la izquierda en el segundo cruce que encontremos, llegamos a la Caseta del Pozo de la Nieve, un refugio situado justo en la umbría del Calar de la Boleta donde pasar la noche a cubierto, siempre con el permiso de los vándalos. Aquí también podemos visitar el pozo de la nieve que da nombre al paraje y que ya citaba el Marqués de la Ensenada en su catastro del año 1.753. En la Caseta del Pozo de la Nieve concluimos el primer día de la travesía.
Resumiendo, un total de 9 horas con un recorrido de algo más de 20 kilómetros y 1.400 metros de desnivel acumulado. Ojo, habría que descontar de este cómputo los 3 a 4 kilómetros y una hora y media a 2 horas correspondientes que nos supuso nuestro despiste en el Calar de la Rapa.
La segunda jornada se inicia con la ascensión al Calar de Tejoletos (2.228 m) por su vertiente norte. Una vez ganada la cuerda, continuamos en sentido oeste, descendiendo al Collado Resinero (1.966 m) desde donde volvemos a remontar hacia el Picón de Gor (2.155 m) por su vertiente oeste. El Picón de Gor se baja por su cara sur hacia el Collado de Poyo Jiménez (1.983 m), continuando el cordal en esta misma dirección (sur) hasta los calares de las Grajas (2.081 m) y, finalmente, de las Torcas (2.078 m). Desde el Calar de las Torcas hay que comenzar el descenso en dirección suroeste asomándonos a los tajos para buscar la bajada más factible a Las Juntas. Ésta se hace por una ladera de gran pendiente y terreno pedregoso que requiere intuición montañera y rodillas poderosas.
En esta segunda jornada echamos un total de 6 horas para un recorrido de aproximadamente 12 kilómetros con 700 metros de desnivel acumulado.
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| Croquis de la "Travesía de los Dosmiles del Río Gor". En azul está el tramo que andamos pérdidos en la niebla |
Grupo de avezados montañistas: Elena Campoy, Kiko Ruiz, Víctor, José Salazar
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Publicado por
Er Cherpa
en
19:44
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Etiquetas:
Montañismo,
Sierra de Baza
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